Por las mañanas se levanta a hacer el desayuno.
Al mediodía detiene su reloj para realizar el almuerzo.
En las tarde se despierta de su siesta para preparar la merienda, y se acuesta muy temprano porque tiene que lavar todos los utensilios de cocina que utilizó para hacer la cena.
Al leer esto, uno piensa si esta es la vida de una mujer para ser sacerdotisa...
No, señores, esto es una vida de mierda.
Curas pedófilos, madres cuyos senos se han deslechado, y una vida de sometimiento para una doble sacerdotisa.
Entonces decimos al unísono..
"Nos las sacerdotisas, en esta asamblea de senos lecheros
queremos reivindicar nuestro valor como mujer...
Porque somos mujeres y queremos ser sacerdotisas.
De la curia hasta la cueva, nos escondemos de las flechas
Al mediodía detiene su reloj para realizar el almuerzo.
En las tarde se despierta de su siesta para preparar la merienda, y se acuesta muy temprano porque tiene que lavar todos los utensilios de cocina que utilizó para hacer la cena.
Al leer esto, uno piensa si esta es la vida de una mujer para ser sacerdotisa...
No, señores, esto es una vida de mierda.
Curas pedófilos, madres cuyos senos se han deslechado, y una vida de sometimiento para una doble sacerdotisa.
Entonces decimos al unísono..
"Nos las sacerdotisas, en esta asamblea de senos lecheros
queremos reivindicar nuestro valor como mujer...
Porque somos mujeres y queremos ser sacerdotisas.
De la curia hasta la cueva, nos escondemos de las flechas
enemigas de los falos andantes, de los pies errantes, del caminante
sin rumbo, y que a pesar de los Martín fierro,
la huella siempre será de burro."
Si una mujer, como sor Juana le costó la cruz, para su inerte cántico de alabanza, es de imaginar a los que sin causa, y por temor a la coraza, se desaniman de la andanza del camino de los pobres.
Y surgen los secesionismos de las monjas y las gatas.
Las gatas caminan por las cornisas. Las monjas por los túneles.
Unas son palomas. Otras ratas.
Las palomas vuelan. Vaya obviedad, pero quien juzga lo obvio dentro de lo corriente...
¡A ver si algún imbécil se anima a decirme que escribo a derecha, porque mi mano esta torcida!
¡Grito en llamado de atención!
Este es el principio de todo. Aunque muchos esperan que este sea el final.
Y las sacerdotisas una vez más nos dan el ejemplo de que están al pie del cañón.
Ellas estaban limpiando las balas de los cañones que mataron a los americanos, europeos, rusos y a los nazis también.
Un Momento, no se detengan a escuchar lo que viene de afuera.
De allá vendrán rumores e incertidumbres, que nos dejaran sordos y no podremos ver más allá de nuestros oídos.
Vaya paradoja, creerá usted, pero yo le digo.
Las monjas han luchado en cancha rayada. Ellas son las heroínas de los siete mares, y las que han puesto su virginidad al servicio de la conquista del mundo.
Y ahora yo le pregunto: ¿Cómo podemos hacer para cubrir este acto tan vil de mercenarismo asociado al estado de derecho?
Una vez mas las respuestas las tiene la Curia (que no se diga, pero la pedofilia de los sacerdotes es insostenible) y como buena curia se ponen de acuerdo con los "capos" de las otras religiones.
Y surgió así, la necesidad de discutir el papel de la mujer en la religión.
Estos capos, que antes sacrificaban "indios" en América, desde las torres, ya no del sol, sino de Jesús, juntos con los de las sinagogas, que vendían su sangre al mejor postor, se asocian con los musulmanes, parados en el templo de la roca, como si ese elemento inerte e inmóvil estaría presagiando los destinos que deberían ser objeto del próximo ataque.
Bien todo esto puede ser pura palabrería de estereotipación y bufonería, de tal forma que haría reír al mas imbécil de los simios.
Pero el hecho es que en este acuerdo, los tres capos de las religiones se repartieron el Mundo en parte equilibradas. Pero, como siempre sucede, a alguien perjudicaron, dejando fuera del negocio a Buda.
Buda hizo un hechizo mágico, que causo temblores en todo el mundo, lo que más adelante han dado a conocer como la tormenta de Katrina, casualmente, monja Judía.
Y la fuerza se hizo sentir.
El mundo ardió. Si, ardió.
Y de esa lucha surgieron los idiomas.
El mas común, el catalán, se hizo tradición por ser el más hablado, y de eso surgió el tan conocido español.
Y la nueva babel se tiraba por el excusado.
Después no hubo más que silencio, y se repitió una y otra vez, la marsellesa, hasta la llegada del ejército ruso, los cuales al mando de León Trostky no tuvo más remedio que burocratear.
Y la armada, se armó.
Y el hielo heló.
y el caminante anduvo.
Este texto, como todo texto bíblico, debe entenderse como tal, para no generar discordia.
Prosiguiendo, nuestro mesías, que ya tenía el lenguaje adulto, sufrió un sincope.
Y comenzó una nueva historia.
Al tiempo de que por tercera vez, la especie humana viviera un nuevo holocausto, fue cuando surgió de esta sociedad, una nueva raza de mujeres que exigían ser sacerdotisas.
Al mando nuevamente de Sor Juana, se hicieron valer y pudieron obtener así, su derecho al celibato y a otras miserias humanas que por ahí andan repartidas.
Esta paz duro alrededor de dos mil años. Hasta que las monjas judías decidieron apartarse nuevamente del camino, y se fraccionó ese gran bloque en dos:
Las monjas catolicamahbad y las judías.
Durante otros dos mil años siguieron divididas en duras batallas, hasta que las catolicamahbad se separaron, y volvieron a quedar en tres partes como en sus inicios.
Tras quinientos años de guerra, las católicas se alzaron en el poder. Pero este no fue absoluto.
Se habían olvidado de los hombres, seres despiadados y sin sentimientos nobles, los cuales para ese entonces, habían llegado a la Luna, y quedaron sometidas a la voluntad del macho dominante.
Y finalizó así setenta millones de años de evolución sauria, con tamaña estupidez.
Yo no quiero creer en esta realidad, porque es pobre. Pero no me deja alternativa.
La odiamos, pero es una necesidad vivir con ella.
Es el oxígeno, aunque respiremos nitrógeno.
Es el agua, aunque tomemos cianuro (cuando esta líquido).
Es el vino, aunque no tomemos vino, solo lo disfrutemos.
Un mundo de pluralidades redundantes y autocontenidas, que se resume en una monogamia insostenible para cualquier ser humano.
Y nuevamente quedo dividido el mundo.
Ya no recuerdo las divisiones, pero si las posibles alternativas del exterminio final.
Es que por un instante, la curvatura del universo me permitió correrme en el tiempo, y sin más que moverme a mi izquierda, llegue hasta el momento mismo del fin de los días, donde me pude verifiar en qué lugar había dejado cada cosa.
Y lo sucedido, sucedió.
Menos mal que tenía pañales, porque cuando llegue me di cuenta que un yo con tres años, no podía contener las incansables ganas de orinar en un bidet.
Y el mundo, siguió. Pero ya sin mí.
la huella siempre será de burro."
Si una mujer, como sor Juana le costó la cruz, para su inerte cántico de alabanza, es de imaginar a los que sin causa, y por temor a la coraza, se desaniman de la andanza del camino de los pobres.
Y surgen los secesionismos de las monjas y las gatas.
Las gatas caminan por las cornisas. Las monjas por los túneles.
Unas son palomas. Otras ratas.
Las palomas vuelan. Vaya obviedad, pero quien juzga lo obvio dentro de lo corriente...
¡A ver si algún imbécil se anima a decirme que escribo a derecha, porque mi mano esta torcida!
¡Grito en llamado de atención!
Este es el principio de todo. Aunque muchos esperan que este sea el final.
Y las sacerdotisas una vez más nos dan el ejemplo de que están al pie del cañón.
Ellas estaban limpiando las balas de los cañones que mataron a los americanos, europeos, rusos y a los nazis también.
Un Momento, no se detengan a escuchar lo que viene de afuera.
De allá vendrán rumores e incertidumbres, que nos dejaran sordos y no podremos ver más allá de nuestros oídos.
Vaya paradoja, creerá usted, pero yo le digo.
Las monjas han luchado en cancha rayada. Ellas son las heroínas de los siete mares, y las que han puesto su virginidad al servicio de la conquista del mundo.
Y ahora yo le pregunto: ¿Cómo podemos hacer para cubrir este acto tan vil de mercenarismo asociado al estado de derecho?
Una vez mas las respuestas las tiene la Curia (que no se diga, pero la pedofilia de los sacerdotes es insostenible) y como buena curia se ponen de acuerdo con los "capos" de las otras religiones.
Y surgió así, la necesidad de discutir el papel de la mujer en la religión.
Estos capos, que antes sacrificaban "indios" en América, desde las torres, ya no del sol, sino de Jesús, juntos con los de las sinagogas, que vendían su sangre al mejor postor, se asocian con los musulmanes, parados en el templo de la roca, como si ese elemento inerte e inmóvil estaría presagiando los destinos que deberían ser objeto del próximo ataque.
Bien todo esto puede ser pura palabrería de estereotipación y bufonería, de tal forma que haría reír al mas imbécil de los simios.
Pero el hecho es que en este acuerdo, los tres capos de las religiones se repartieron el Mundo en parte equilibradas. Pero, como siempre sucede, a alguien perjudicaron, dejando fuera del negocio a Buda.
Buda hizo un hechizo mágico, que causo temblores en todo el mundo, lo que más adelante han dado a conocer como la tormenta de Katrina, casualmente, monja Judía.
Y la fuerza se hizo sentir.
El mundo ardió. Si, ardió.
Y de esa lucha surgieron los idiomas.
El mas común, el catalán, se hizo tradición por ser el más hablado, y de eso surgió el tan conocido español.
Y la nueva babel se tiraba por el excusado.
Después no hubo más que silencio, y se repitió una y otra vez, la marsellesa, hasta la llegada del ejército ruso, los cuales al mando de León Trostky no tuvo más remedio que burocratear.
Y la armada, se armó.
Y el hielo heló.
y el caminante anduvo.
Este texto, como todo texto bíblico, debe entenderse como tal, para no generar discordia.
Prosiguiendo, nuestro mesías, que ya tenía el lenguaje adulto, sufrió un sincope.
Y comenzó una nueva historia.
Al tiempo de que por tercera vez, la especie humana viviera un nuevo holocausto, fue cuando surgió de esta sociedad, una nueva raza de mujeres que exigían ser sacerdotisas.
Al mando nuevamente de Sor Juana, se hicieron valer y pudieron obtener así, su derecho al celibato y a otras miserias humanas que por ahí andan repartidas.
Esta paz duro alrededor de dos mil años. Hasta que las monjas judías decidieron apartarse nuevamente del camino, y se fraccionó ese gran bloque en dos:
Las monjas catolicamahbad y las judías.
Durante otros dos mil años siguieron divididas en duras batallas, hasta que las catolicamahbad se separaron, y volvieron a quedar en tres partes como en sus inicios.
Tras quinientos años de guerra, las católicas se alzaron en el poder. Pero este no fue absoluto.
Se habían olvidado de los hombres, seres despiadados y sin sentimientos nobles, los cuales para ese entonces, habían llegado a la Luna, y quedaron sometidas a la voluntad del macho dominante.
Y finalizó así setenta millones de años de evolución sauria, con tamaña estupidez.
Yo no quiero creer en esta realidad, porque es pobre. Pero no me deja alternativa.
La odiamos, pero es una necesidad vivir con ella.
Es el oxígeno, aunque respiremos nitrógeno.
Es el agua, aunque tomemos cianuro (cuando esta líquido).
Es el vino, aunque no tomemos vino, solo lo disfrutemos.
Un mundo de pluralidades redundantes y autocontenidas, que se resume en una monogamia insostenible para cualquier ser humano.
Y nuevamente quedo dividido el mundo.
Ya no recuerdo las divisiones, pero si las posibles alternativas del exterminio final.
Es que por un instante, la curvatura del universo me permitió correrme en el tiempo, y sin más que moverme a mi izquierda, llegue hasta el momento mismo del fin de los días, donde me pude verifiar en qué lugar había dejado cada cosa.
Y lo sucedido, sucedió.
Menos mal que tenía pañales, porque cuando llegue me di cuenta que un yo con tres años, no podía contener las incansables ganas de orinar en un bidet.
Y el mundo, siguió. Pero ya sin mí.
Carlos Vila.
