Al principio los hombres y mujeres se deleitaban de la vida por doquier, sin ánimos de ofender a quienes los obligaban a cabalgar en el profundo tugurio de las tinieblas.
Más tarde, comenzaron a aparecer en los momentos de glorias, algunas diferencias acerca de cómo se debía recrear el mundo, y luego de eso, vinieron las razas.
Según parece, todo comenzó en África.
Pero todos sabemos que la mayor mentira es que África fue un continente. Queremos verlo pero no está, por lo que suponemos en algún momento su existencia.
Hasta aquí nada nuevo se nos presenta, sin más lugar a la evolución darwiniana.
Pero es cuando los carnales y los pensantes se dividen y ejecutan el plan sistemático mas ambicioso en la historia de la humanidad: Romper con los hilos de las familias.
Todos se preguntaban si acaso estos hilos eran los que mantenían en suspenso a los seres que no podían habitar otra cosa que no sea el núcleo, pero más tarde estos hilos se empezaron a apoderar de las almas sin consuelo, dando lugar a la gran debacle universal, incluyendo a los que se suponían del espectro gerontásilo.
Es entonces que aparece la primera “ñ” en esta historia y el idioma se bifurca una vez más, dejándonos otro vacío impensable a estas alturas.
Más tarde, comenzaron a aparecer en los momentos de glorias, algunas diferencias acerca de cómo se debía recrear el mundo, y luego de eso, vinieron las razas.
Según parece, todo comenzó en África.
Pero todos sabemos que la mayor mentira es que África fue un continente. Queremos verlo pero no está, por lo que suponemos en algún momento su existencia.
Hasta aquí nada nuevo se nos presenta, sin más lugar a la evolución darwiniana.
Pero es cuando los carnales y los pensantes se dividen y ejecutan el plan sistemático mas ambicioso en la historia de la humanidad: Romper con los hilos de las familias.
Todos se preguntaban si acaso estos hilos eran los que mantenían en suspenso a los seres que no podían habitar otra cosa que no sea el núcleo, pero más tarde estos hilos se empezaron a apoderar de las almas sin consuelo, dando lugar a la gran debacle universal, incluyendo a los que se suponían del espectro gerontásilo.
Es entonces que aparece la primera “ñ” en esta historia y el idioma se bifurca una vez más, dejándonos otro vacío impensable a estas alturas.
Quizás por demagogia o por oportunismo, las mujeres empezaron a sentir ese fulgor que les repele el alma, y el poder por sobre los hombres había acaecido.
Sin embargo el machismo, las dominó con la más vil de las fortunas, y las hipnotizó en un sueño de ironías.
Había pasado más de lo que uno creía necesario, cuando nuevamente los pensantes se habían impuesto, dando libertad, pero de la ficticia.
Sin embargo el machismo, las dominó con la más vil de las fortunas, y las hipnotizó en un sueño de ironías.
Había pasado más de lo que uno creía necesario, cuando nuevamente los pensantes se habían impuesto, dando libertad, pero de la ficticia.
A diferencia de las historias contadas con religiosas, esta no tiene guerras que se han visto. No son de las guerras palpables, ni siquiera se las podría denominar guerras frías.
Fue la ignorancia la que dió luz a los carnales, que poco a poco se habían consolidado cuan capa de ferrite en la roca, dándole a los pisos un hermoso e inconfundible color rojo.
Lo que mas confundió, no fue el rojo, sino la virulencia con la que se impuso, lo que empapó de temor a los carnales, los cuales huyeron si mas que una mirada y un pedida de disculpas.
Ahorrando dinero para poder viajar a la selva, los carnales pudieron emanciparse de las nostalgias y decidieron volver a la naturaleza, tal como les fue entregada.
Al día de hoy, pensando en los futuros perdedores de la gran apuesta, no ha habido ganadores, sino que se perdió la virginidad del alma, y el carnal está por encima de la misma, lo que lo pone en una situación de placer mayor, aún si tenemos en cuenta a los seres que intentan la resurrección de la carne dura por medio de la fraternidad e igualdad.
Fue la ignorancia la que dió luz a los carnales, que poco a poco se habían consolidado cuan capa de ferrite en la roca, dándole a los pisos un hermoso e inconfundible color rojo.
Lo que mas confundió, no fue el rojo, sino la virulencia con la que se impuso, lo que empapó de temor a los carnales, los cuales huyeron si mas que una mirada y un pedida de disculpas.
Ahorrando dinero para poder viajar a la selva, los carnales pudieron emanciparse de las nostalgias y decidieron volver a la naturaleza, tal como les fue entregada.
Al día de hoy, pensando en los futuros perdedores de la gran apuesta, no ha habido ganadores, sino que se perdió la virginidad del alma, y el carnal está por encima de la misma, lo que lo pone en una situación de placer mayor, aún si tenemos en cuenta a los seres que intentan la resurrección de la carne dura por medio de la fraternidad e igualdad.
C.V.
