miércoles, 1 de octubre de 2008

El umbral de las razas.

Al principio los hombres y mujeres se deleitaban de la vida por doquier, sin ánimos de ofender a quienes los obligaban a cabalgar en el profundo tugurio de las tinieblas.
Más tarde, comenzaron a aparecer en los momentos de glorias, algunas diferencias acerca de cómo se debía recrear el mundo, y luego de eso, vinieron las razas.
Según parece, todo comenzó en África.
Pero todos sabemos que la mayor mentira es que África fue un continente. Queremos verlo pero no está, por lo que suponemos en algún momento su existencia.
Hasta aquí nada nuevo se nos presenta, sin más lugar a la evolución darwiniana.
Pero es cuando los carnales y los pensantes se dividen y ejecutan el plan sistemático mas ambicioso en la historia de la humanidad: Romper con los hilos de las familias.
Todos se preguntaban si acaso estos hilos eran los que mantenían en suspenso a los seres que no podían habitar otra cosa que no sea el núcleo, pero más tarde estos hilos se empezaron a apoderar de las almas sin consuelo, dando lugar a la gran debacle universal, incluyendo a los que se suponían del espectro gerontásilo.
Es entonces que aparece la primera “ñ” en esta historia y el idioma se bifurca una vez más, dejándonos otro vacío impensable a estas alturas.
Quizás por demagogia o por oportunismo, las mujeres empezaron a sentir ese fulgor que les repele el alma, y el poder por sobre los hombres había acaecido.
Sin embargo el machismo, las dominó con la más vil de las fortunas, y las hipnotizó en un sueño de ironías.
Había pasado más de lo que uno creía necesario, cuando nuevamente los pensantes se habían impuesto, dando libertad, pero de la ficticia.
A diferencia de las historias contadas con religiosas, esta no tiene guerras que se han visto. No son de las guerras palpables, ni siquiera se las podría denominar guerras frías.
Fue la ignorancia la que dió luz a los carnales, que poco a poco se habían consolidado cuan capa de ferrite en la roca, dándole a los pisos un hermoso e inconfundible color rojo.
Lo que mas confundió, no fue el rojo, sino la virulencia con la que se impuso, lo que empapó de temor a los carnales, los cuales huyeron si mas que una mirada y un pedida de disculpas.
Ahorrando dinero para poder viajar a la selva, los carnales pudieron emanciparse de las nostalgias y decidieron volver a la naturaleza, tal como les fue entregada.
Al día de hoy, pensando en los futuros perdedores de la gran apuesta, no ha habido ganadores, sino que se perdió la virginidad del alma, y el carnal está por encima de la misma, lo que lo pone en una situación de placer mayor, aún si tenemos en cuenta a los seres que intentan la resurrección de la carne dura por medio de la fraternidad e igualdad.
C.V.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La doble opresión de la sacerdotisa judía. (hacia un nuevo Evangelio)

Por las mañanas se levanta a hacer el desayuno.
Al mediodía detiene su reloj para realizar el almuerzo.
En las tarde se despierta de su siesta para preparar la merienda, y se acuesta muy temprano porque tiene que lavar todos los utensilios de cocina que utilizó para hacer la cena.

Al leer esto, uno piensa si esta es la vida de una mujer para ser sacerdotisa...
No, señores, esto es una vida de mierda.
Curas pedófilos, madres cuyos senos se han deslechado, y una vida de sometimiento para una doble sacerdotisa.
Entonces decimos al unísono..

"Nos las sacerdotisas, en esta asamblea de senos lecheros
queremos reivindicar nuestro valor como mujer...
Porque somos mujeres y queremos ser sacerdotisas.
De la curia hasta la cueva, nos escondemos de las flechas
enemigas de los falos andantes, de los pies errantes, del caminante
sin rumbo, y que a pesar de los Martín fierro,
la huella siempre será de burro."


Si una mujer, como sor Juana le costó la cruz, para su inerte cántico de alabanza, es de imaginar a los que sin causa, y por temor a la coraza, se desaniman de la andanza del camino de los pobres.
Y surgen los secesionismos de las monjas y las gatas.
Las gatas caminan por las cornisas. Las monjas por los túneles.
Unas son palomas. Otras ratas.
Las palomas vuelan. Vaya obviedad, pero quien juzga lo obvio dentro de lo corriente...
¡A ver si algún imbécil se anima a decirme que escribo a derecha, porque mi mano esta torcida!
¡Grito en llamado de atención!
Este es el principio de todo. Aunque muchos esperan que este sea el final.
Y las sacerdotisas una vez más nos dan el ejemplo de que están al pie del cañón.
Ellas estaban limpiando las balas de los cañones que mataron a los americanos, europeos, rusos y a los nazis también.

Un Momento, no se detengan a escuchar lo que viene de afuera.
De allá vendrán rumores e incertidumbres, que nos dejaran sordos y no podremos ver más allá de nuestros oídos.
Vaya paradoja, creerá usted, pero yo le digo.

Las monjas han luchado en cancha rayada. Ellas son las heroínas de los siete mares, y las que han puesto su virginidad al servicio de la conquista del mundo.
Y ahora yo le pregunto: ¿Cómo podemos hacer para cubrir este acto tan vil de mercenarismo asociado al estado de derecho?

Una vez mas las respuestas las tiene la Curia (que no se diga, pero la pedofilia de los sacerdotes es insostenible) y como buena curia se ponen de acuerdo con los "capos" de las otras religiones.
Y surgió así, la necesidad de discutir el papel de la mujer en la religión.

Estos capos, que antes sacrificaban "indios" en América, desde las torres, ya no del sol, sino de Jesús, juntos con los de las sinagogas, que vendían su sangre al mejor postor, se asocian con los musulmanes, parados en el templo de la roca, como si ese elemento inerte e inmóvil estaría presagiando los destinos que deberían ser objeto del próximo ataque.
Bien todo esto puede ser pura palabrería de estereotipación y bufonería, de tal forma que haría reír al mas imbécil de los simios.
Pero el hecho es que en este acuerdo, los tres capos de las religiones se repartieron el Mundo en parte equilibradas. Pero, como siempre sucede, a alguien perjudicaron, dejando fuera del negocio a Buda.
Buda hizo un hechizo mágico, que causo temblores en todo el mundo, lo que más adelante han dado a conocer como la tormenta de Katrina, casualmente, monja Judía.
Y la fuerza se hizo sentir.
El mundo ardió. Si, ardió.
Y de esa lucha surgieron los idiomas.
El mas común, el catalán, se hizo tradición por ser el más hablado, y de eso surgió el tan conocido español.
Y la nueva babel se tiraba por el excusado.
Después no hubo más que silencio, y se repitió una y otra vez, la marsellesa, hasta la llegada del ejército ruso, los cuales al mando de León Trostky no tuvo más remedio que burocratear.
Y la armada, se armó.
Y el hielo heló.
y el caminante anduvo.

Este texto, como todo texto bíblico, debe entenderse como tal, para no generar discordia.
Prosiguiendo, nuestro mesías, que ya tenía el lenguaje adulto, sufrió un sincope.
Y comenzó una nueva historia.

Al tiempo de que por tercera vez, la especie humana viviera un nuevo holocausto, fue cuando surgió de esta sociedad, una nueva raza de mujeres que exigían ser sacerdotisas.
Al mando nuevamente de Sor Juana, se hicieron valer y pudieron obtener así, su derecho al celibato y a otras miserias humanas que por ahí andan repartidas.
Esta paz duro alrededor de dos mil años. Hasta que las monjas judías decidieron apartarse nuevamente del camino, y se fraccionó ese gran bloque en dos:
Las monjas catolicamahbad y las judías.

Durante otros dos mil años siguieron divididas en duras batallas, hasta que las catolicamahbad se separaron, y volvieron a quedar en tres partes como en sus inicios.
Tras quinientos años de guerra, las católicas se alzaron en el poder. Pero este no fue absoluto.
Se habían olvidado de los hombres, seres despiadados y sin sentimientos nobles, los cuales para ese entonces, habían llegado a la Luna, y quedaron sometidas a la voluntad del macho dominante.
Y finalizó así setenta millones de años de evolución sauria, con tamaña estupidez.
Yo no quiero creer en esta realidad, porque es pobre. Pero no me deja alternativa.
La odiamos, pero es una necesidad vivir con ella.
Es el oxígeno, aunque respiremos nitrógeno.
Es el agua, aunque tomemos cianuro (cuando esta líquido).
Es el vino, aunque no tomemos vino, solo lo disfrutemos.
Un mundo de pluralidades redundantes y autocontenidas, que se resume en una monogamia insostenible para cualquier ser humano.
Y nuevamente quedo dividido el mundo.
Ya no recuerdo las divisiones, pero si las posibles alternativas del exterminio final.
Es que por un instante, la curvatura del universo me permitió correrme en el tiempo, y sin más que moverme a mi izquierda, llegue hasta el momento mismo del fin de los días, donde me pude verifiar en qué lugar había dejado cada cosa.
Y lo sucedido, sucedió.
Menos mal que tenía pañales, porque cuando llegue me di cuenta que un yo con tres años, no podía contener las incansables ganas de orinar en un bidet.
Y el mundo, siguió. Pero ya sin mí.
Carlos Vila.

miércoles, 9 de julio de 2008

Héroe



Los días de agosto tienen esa particularidad de no ser reconocidos por el sol radiante.
Este agosto no iba a se la excepción, y nada iba a cambiar si del tiempo dependiera. Similar al rodar perpetuo de nuestro sol en el universo, sentenciados en nuestra rutina del trabajo cotidiano, combustible que aceleraba el paso del tiempo y la reacción del espacio vacío que llena el alma de los que compartimos el día.
Llegaba el viernes, y en la ilusión de libertad conferida a este día se acrecentaba en las almas y nos hacia suponer que la vida florecería a la salida del banco.
No a todos les gustaba el trabajo bancario, la rutina que conlleva a la falta de aspiraciones intelectuales y espirituales, nos dejaba a todos de algún modo con la mirada sobre la parte vacía de la fuente. Dentro de los adjetivos que de una u otra manera nos imponíamos para reconocernos, yo era algo parecido a la reserva moral del piso, quien conservaba los estribos en esta marea inimputable desde todo punto de vista.
Entre todos los que convivimos con el crujir incesante de los engranes de esta maquina financiera, algunos habían adquirido, por opción o por obligación, el adiestramiento necesario para realizar las tareas mínimas que se nos exigían.
De todos modos, había excepciones, y Al-Berce era una de esas. El con sus incontables limitaciones e ineptitudes nos demostraba que con esfuerzo todo quien se lo propusiera podía llegar a ser reconocido en la vida; le daba impulso a la vida de los demás, demostrándonos cuan bueno nos puede resultar el destino, aun hacia el mas carenciado. Igualmente, las orejas de Al-Berce no dejaban de sorprenderme. Su similitud a un ratón, en plena acción de roer su pequeñísima porción de quesito fresco, y sus manos llenas de anillos, nos hacia a todos recordar cuan grande era ese pequeño hombre. Un modelo a seguir en nuestra querida Institución, que mas que sostén nos ofrecía un apoyo sólido.
Nuestra ubicación dentro de ese enorme edificio era privilegiada, ya que gobernábamos toda la periferia desde nuestras ventanas opacas. muy por encima de la realidad que especulaba con la vida de los demás.
Los sucesos que voy describir a continuación han modificado mi percepción de la realidad, y ha cambiado en mi, la forma de entender los actos de heroísmo y virilidad.
Hasta este día la rutina nos consumía con el único combustible fósil que se puede hallar en las zonas céntricas de los grandes conglomerados, y hoy un nuevo motor surgía de lugares que aun no entendemos.
La revolución que habíamos buscado durante años se nos presentaba ante nosotros, viendo nuestro estandarte alzado en brazos de ese cómico y siniestro, pero representativo personaje.
Eran casi las cinco de la tarde de este viernes, y preparados todos nosotros para salir, nos enteramos que por la “Gran puerta” entraban a nuestros aposentos cinco hombres que de solo observarlos por nuestras pantallas nos causaban la impresión de que el dolor se apoderaría de nosotros, y comenzábamos a palpitar que el final de este día no iba a ser como los demás.
Todos sabíamos que nos íbamos a ir de forma distinta a la que habíamos entrado al edificio, pero renegábamos de la inmediatez de los hechos.
Los cinco hombres posicionados, alzados casi con el botín, que horas antes contabilizaban los empleados de la saqueadora empresa, se disponían a retirarse sin la mas mínima resistencia. Pero es que los hombres son llamados a ser héroes, y la voluntad divina lo ha determinado así, que Al Berce, en la oscuridad de nuestros tugurios, encomendó a los agentes de la ley, la enorme tarea de evitar el defalco. El pánico se apodero de los hombres, que ya en acto de infortunada confianza, brindaban sobre si mismos, ya sin sus mascaras cubre identidad.
También en nosotros comenzó a rondar el temor, y este se fue haciendo dueño de nuestros almas y espíritus.
Había salidas posibles, pero la mala actitud de los ya desencapuchados cobardes, confrontativa con la ley y el orden, desencadenó la locura mas inesperada de nuestras vidas y que yo recordaré como el momento en que un hombre se transforma en héroe.
Las palabras comenzaron a entrar en ebullición, y no faltaba mucho para que todo finalizara.
Nosotros estábamos agazapados en nuestros lugares de trabajo. Dos pisos nos separaba de la acción que se estaba desarrollando, y solo recibíamos las amenazas de la explosión final en la que se inmolarían los desencapuchados y acabaría también con los dos hombres que trabajaban codo a codo con nosotros.
Hubo un fuerte debate dentro del seno de nuestro grupo, ante la exigencia de que se necesitaban tres personas para salir con los hombres y el botín, lo que nos obligaba a incorporar al staff en pugna uno de nuestros mejores y mas valientes hombres o mujeres.
Todos queríamos ofrecernos. No había hombre ni mujer que no pudiera soportar la idea de ser el representante de los representantes entre nosotros.
Había que elegir, y para no generar ningún tipo de diferencia, deberíamos llamar al azar para que con su mano, nos de la luz que necesitábamos para que nuestro camino sea visible.
El azar, inconfundible mano desauseada, que nunca diferencia entre rudos y débiles, me había seleccionado como el elegido entre todos a dar apoyo a los demás mártires de esta historia.
Todos al unísono, habían querido convencerme de los peligros que acarreaba esta decisión, a lo que yo en porfiada discusión defendía lo mas que pude.
Tres veces mas habíamos elegido nombres de manera azarosa, y cada vez eran mayores los pleitos que esto generaba.
Finalmente el azar, supo poner los ojos en quien inquebrantablemente cumple los destinos que les han sido asignados. Se lo notaba perturbado, dubitativo, pero sabia él que lo mejor era enfrentar los sucesos para ponerle fin a este letargo. De todos modos y luego de la unanimidad de opiniones habíamos decidido el futuro de nuestro irremplazable compañero.
Como no podía ser de otra manera, yo mismo me ofrecí a ayudarlo, y entre un baño de lagrimas le sujeté sus pequeñas manos y suavemente le coloque sobre su boca el paño que evitaría cualquier sonido que le impidiera ver lo importante de su tarea.
Todos lloramos como si nos estuviéramos despidiendo de él, pero sabíamos que su labor nos honraría por mas allá de todo. Y acompañándolo hasta el ascensor que lo depositaría frente a su improvisado tribunal, cargue su dolor y seque sus lagrimas.
Viendo en un último intento desesperado de escaparse del destino por parte de él, alcance antes de llegar al nivel de conflicto, a decirle las siguientes palabras que creo son las que lo han acompañado mostrándole que el era mas que un amigo:

- Acá no se trata de hombres. Acá se trata de héroes. Los héroes que poblaron nuestras tierras, los que han defendido nuestras familias, los que han forjado la herencia de nuestras naciones. Esos que sin fijarse a quien, han dado su vida para que los demás puedan continuar con la suya. Los Mesías anónimos de nuestros tiempos.
Hoy sos vos el cordero que serviremos en nuestra mesa.
Hoy empezamos a contar los días de cero. A eso hoy, te llamo a vos el destino, Berce.

Se escucho una ráfaga, que nos heló la piel. Después no hubo mas que silencio hasta la llegada del lunes.
Carlos R. Vila
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jueves, 22 de mayo de 2008

La última lectura (ensayo)

Comencé a leer el libro desde el final, como me había recomendado un amigo, siempre de derecha a izquierda, como si fuera una especie de reloj invertido, el cual con el tiempo y el oficio de a poco le iban quedando menos horas que contar.
Día tras día la lectura se iba haciendo mas simple, y aquellas prosas por las cuales me deleitaba casi toda una tarde de a poco se iban transformando en pequeñas oraciones, pasando a ser palabras para terminar en una simple vocal.
Aquella tarde leyendo el cuento “e”, me di cuenta que el aburrimiento se había apoderado de mi. Poco ya recordaba de la lectura del capítulo “a”. Lo creí tan lejano como extenso.
Sin ir mas lejos – creo que irónicamente utilizo esta palabra – podía viajar a lugares muy remotos en un vuelo de pescado.
Los años me fueron enseñando que debía aprender, algo mas que lo que estaba leyendo últimamente, pero “e” se me hacía muy pesado. No podía concluir un solo párrafo más. Creo que poco a poco se me fueron los pensamientos, solo recuerdo que en un momento el mundo empezó a sentirse frío. El frío se comió mi orejas.
Cada día que envejecía empezaba a utilizar solo las palabras que me habían sido aprendidas en los últimos cinco años, por una de esas cosas raras de la mente humana.
Habrá hace tiempo que hay mas palabras que rancheras.
La aparcadera hace rata que estén camella. Asas serán las que de algas me he de cenar.
He de preparar la cama para amasar. Que rara seré en el fin.

miércoles, 16 de abril de 2008

Inicio del Juego

Algunos de ellos, a veces se paran sobre sus dos patas traseras, erguidos en toda su magnitud, demostrando el poder que tienen dentro de su especie. Son como si fueran simios que en algún momento se soltaran de sus lianas y saltaran sobre sus presas, las cuales por lo general son aquellos orangutanes a los que el censor no les ha tocado la puerta.

Sin embargo a pesar de toda esta grandeza con la que viven, son acechados una vez cada veinticinco días por un torbellino de Chispas que provienen del norte, el cual como todos sabemos, esta en llamas desde la última estación que el amor no supo como controlar. Chispas, traen agravios de todo tipo, lo cual hace huir despavorido a la raza de los documentados, que ni por asomo se atreverían a toparse con Chispa.

De Chispas, Chispa 554.335 es el líder espiritual; Chispas le deben el mayor de sus respetos.

Si Chispa se revela, es obligada a apagarse inmediatamente, y debe volver al norte, en señal de Castigo. Chispa castigada, no puede volver nunca una antes de arder tres veces en lo que ellas llaman Invierno.

Tras cinco años de apariciones y sequías por parte de Chispas, los documentados toman la decisión de para poner fin a sus ataques y así declararles la guerra hasta que algunas de las dos especies se extinga.

Chispas... y más Chispas.

El dedo que todo lo indica.

El error ajeno es palpable. Se encuentra en cada letra escrita del discurso, en cada movimiento del actor y en cada frase que recita el orador.
Es que el error, es la virtud que ha hecho hombre al simio.
En los errores se desmoronan las torres de quienes lo intentan, y sobre ellos se erigen las mismas que al final perduran en el tiempo.
Las críticas hacia ellos son de los técnicos y de los inseguros, que en su temor a equivocarse, cometen el error mas grosero de todos:
El de ni siquiera arriesgarse